
BAJO las sábanas espero nerviosa a mi marido,
ENTRE el miedo al fracaso e ilusionada por que todo salga perfecto. DESDE hace tiempo la rutina revolotea TRAS nosotros
dispuesta a darnos caza. SEGÚN han pasado
los años el apetito sexual es casi
inexistente, EXCEPTO en contadas
ocasiones. No CABE duda
que el encuentro de una fantasía erótica me hace sentir una embriaguez desconocida HASTA ahora para mí. El
deseo de una noche SIN límites ha
despertado en mí como un volcán EN erupción. EN CONTRA de toda vergüenza me
siento una mujer sensual, a punto PARA llegar HASTA la cúspide DONDE el placer
culmina CON el deseo más carnal y placentero. HACIA las nueve de la noche él
llegó. DURANTE un segundo no respiré POR miedo A que la fantasía se esfumara. SOBRE
todo pronóstico, la magia perduró. ANTE mí los ojos de mi marido rebosaban llenos de
deseo y de pasión. Esa noche los dos avanzamos
POR los senderos del deseo y sobre los precipicios más carnales e insospechados que existían, PARA llegar juntos a la cima más poética y erótica
que jamás habíamos experimentado.
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