De niña me
comía la vida a bocados, tanto, que ni tan siquiera tuve tiempo de degustarla.
Después aprendí a sujetarla fuerte a la
cintura, de esos años locos que la juventud
nos otorga, y que como un trofeo llevamos en forma de cinturón. Cuando encontré
a la persona que encajó perfectamente en el puzzle de mi vida…
todo se volvió mágico y hermoso. Comencé a saborearla apasionadamente
y mi afán… era retener el tiempo entre los dedos para hacerlo eterno.
Sé que me queda menos tiempo para vivir, del que el que he vivido.
Mis prioridades; Mis hijos, nietos,
familia, amigos y mis recuerdos.
Por todo ello y como el tiempo es efímero;
No quiero gastarlo con personas que no aporten nada a mi vida.
Mi tiempo no es
para lidiar con estúpidos, oportunista, ni creídos inflados
de ego.
Me repelen los envidiosos y los hipócritas… siempre
están dispuestos a desacreditar.
Me gustan la
gente que valoran el SER de una persona
y no el TENER.
Quiero la esencia… mi alma tiene prisa…
Me gusta la gente sencilla, humilde, con corazón… muy
humana,
Que sepa reír, que aprenda de sus errores, y no
presuma… con sus triunfos,
Que no se considere elegida…sino afortunada
Que no huya de sus responsabilidades, que defienda… la
dignidad humana, la verdad y la honradez.
Lo esencial es invisible a los ojos
(El Principito)
Quiero gente, que sepa tocar mi corazón…
Gente a quien los golpes de la vida, le enseñó a
crecer con toques suaves en el corazón.
Mi meta; llegar al final satisfecha, en paz con mi
conciencia
Y
no dejar
de
soñar nunca.
Andarde…A mi
manera.
