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jueves, 26 de octubre de 2017

¡ HASTA EL GORRO!


 Tenía que tomar una decisión.  ¿Pero? ¡Cómo hacerlo sin herir su sensibilidad!  Cuando llegaba era un torbellino sin límites. Era ella y nadie más. Ver una película con ella era insufrible. Lo peor era ver un partido de fútbol. Ella lo odiaba, a él... le apasionaba.
Mejor una nota explicándoselo. Cogió un papel y… entonces escuchó  la puerta. Sus palabras inundaron todo. Palabras, muchas palabras. Ignoró su parloteó incansable. Se armó de valor y gritó, ¡sabía que hablabas por los codos, pero nunca imaginé que fueras descendiente de una cotorra!
Respiró. Y saboreó el momento, mientras ella se quedaba con la boca abierta.