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viernes, 13 de junio de 2014

AUSENCIA



 Cuando todos se fueron, Marta cerró la puerta de casa y empezó  a hacerse cargo del silencio y  de las sombras. Él ya no estaba allí, ya nunca volvería a estar, aun cuando en cada rincón  estuviera lleno de su esencia y de sus cosas. Ahora debía comenzar otra lucha: resistir.  En aquellos momentos no tenía fuerzas para vivir: solo para sobrevivir.  Construir una nueva vida desde el dolor de su ausencia le parecía inalcanzable e inaceptable. La herida estaba en carne viva y hasta  el más leve suspiro le  causaba dolor. En aquellos momentos pensaba que aquel dolor no la abandonaría nunca.
 Se dirigió a la habitación.  Su mirada  deambulo por la estancia moribunda de sueños. La cama parecía gritar su nombre. El  lado  donde tantas veces  él había dormido, se manifestaba  vacío, triste… huérfano de calor.  Inmediatamente  supo que no lograría conciliar el sueño, es más, se negaba a ser la espectadora triste de  aquella ausencia  tan hiriente y constante que le quemaba el alma.  Notó el sabor de la incredulidad  que emergía demoledora desde las entrañas y el sabor amargo de la soledad. Sintió a  la rebeldía  sacudir todo su ser y decidió que ella misma  lo llenaría.
 Con la tristeza paseándose por cada átomo de su ser, miró sus cosas.  Allí estaban sus zapatillas,  su cazadora, sus lápices, sus apuntes, su gorro,  pero sobre todas  las cosas estaba  su olor. Aspiró con fuerza… Aquel   olor tan conocido y tan querido para ella, aún estaba impregnado en la almohada y por todas partes, entonces incapaz de resistir  aquella cruel  ausencia decidió hacerse cargo de aquella parte tan amada por ella.  Se  puso su pijama,  se acostó en el lado vacío de la cama,  se mezcló en su olor e ignoro aquel otro lado que ella había ocupado, y  se hundió en brazos de  su ausencia. Durante un tiempo asumió su vida y se olvidó de la suya propia, aquella vida   que sin él desearlo  había  dejado tan  huérfana como a ella misma.  Llenó el espacio  de su  cama, se alimentó de sus palabras, bebió del cáliz de la amargura,  se durmió en brazos de los recuerdos y caminó  en sueños por  cada rincón por donde él había pasado, para  así, poder luchar contra su dolorosa partida.

 Una noche, cuando fue  acostarse, Marta, miró  el lado vacío que un día  ella había ocupado, y una pregunta asesina tomo posición en su cabeza,  oyó la voz de su amado que se preguntaba angustioso ¿dónde estaba su mujer? Y  Veloz como el viento se levantó de un salto. Precipitadamente se quitó su pijama lo guardo con cariño y se acostó en aquel  otro lado que siempre había ocupado junto a él; porque por nada del mundo  quería que él la echara en falta, ni que pasara por aquel  dolor tan grande por el que ella estaba pasando.     

¡ TE EXTRAÑO

En cada punto  del firmamento, en los más tiernos recuerdos de infancia, bajo el aliento de la Naturaleza… te extraño.  Rodeado de los que me quieren y de un  mundo que sin ti, me parece inmenso y a veces también muy canalla. Obligada a beber de un solo trago algunas etapas de mi vida y a crecer rápida hacia un declive incierto y sin réplica.
Hoy, afligida el alma, parca en palabras, pero rebosante de felicidad, he salido a la calle  a saludar a esta hermosa mañana, de otro día cualquiera y  he regalado lágrimas a las musas, sonrisas a las avenidas, canciones a los senderos, poesías a las ausencias… y  he salido buscarte en los ojos de la vida, en la sonrisa de un niño, en la mirada de una sirena azul, en la nobleza de un galán  y  en la belleza de un príncipe y su princesa…y aun así …te extraño.