Buscar este blog

domingo, 22 de julio de 2012

El arte de Amar

El árbol de la Vida, Gustav Klimt, 1909

Mi amor necesita, la estación de tus brazos, para florecer igual que la Primavera.

Mi ilusión es otoño que perece como hojas muertas.

Sin ti, en mi corazón el invierno siempre anidará.

Las noches de verano una infinidad de deseos

Y recuerdos ya vividos de mi pecho brotarán, cuando mire al cielo las estrellas no brillarán,

Serán tus pupilas que me dicen desde el cielo: no llores, no sufras, que en tu alma siempre me encontrarás.

Los mil ojos de Argos


De cien luces ceñida su cabeza Argos tenía"
Este tenía cien ojos alrededor de la cabeza, de los cuales solamente dos dormían a la vez; los noventa y ocho restantes, viendo en todas direcciones, vigilaban sin tregua a Ío joven transformada en novilla. Júpiter incapaz al fin de soportar el no poder acercarse a ella, llama a Mercurio, y le manda que dé muerte al guardián implacable.
"Hizo entonces más profundo su sueño tocándole los ojos con el caduceo, y luego lo degolló con su espada, y echó a rodar peña abajo la cabeza de cien ojos extintos. Juno tomó esos ojos, y decoró con ellos la cola del pavo real, ave que le estaba consagrada" Metamorfosis, Ovidio, Libro I

Hera del siglo XXI

 El sol besó mi Crisálida
Y me levanté
y viví

Emily Dickinson

Hoy un día más especial, grande, majestuoso, con un sol radiante que trasapasa los grandes cristaleras de mi salón, reflejado por el color de las blancas paredes, me animan a salir al Mundo para involucrame en la vida, participar, colaborar y dejarme llevar. Calzo zapatillas para pisar firme y fuerte ese mundo tan raro, extraño y díficil que para algunos se ha convertido el día a día. La crisálida se deshace de su envoltura y comienza un nuevo día, sin saber hablar, sin saber que hacer, sin nadie con el que compartir, pero con ganas de compartir, con uno con muchos, conmigo misma un día de mi vida.Mientras dedido mis pasos, la luz sige rebosando mi salón y no me desvela quién es el guardían de mis deseos que espere y escuche quién soy. Soy yo crisálida empedernida que comienza un día más. Dejemos que los días que se nos presenta se transforme en un día majestuoso, no dejemos que la nada y el abatmiento de la monotonía nos envuelva. Hoy puede ser un gran día.