¿Y si hoy tampoco?
Pensaba mientras arrastraba los pies por el pasillo. El dolor fabricó una nueva arruga en su
rostro. El monstruo del miedo se pegó a su espalda. Retuvo las lágrimas que
pedían libertad. Clamó al cielo. No obtuvo respuesta. El peso del desasosiego
alargó el espacio hasta la sala de espera. Desde la puerta miro ansiosa…como
otras veces. La recibió la orfandad…otra
vez.
Pensó que quizás otro día irían…solo quizás. Dejó que
la duda se columpiara dentro de su corazón…otra vez. Ya no recordaba la última vez que los vio. Dejó libre a las
lágrimas. Ofreció sus pies cansados al recién fregado suelo. Se despegó el miedo.
Se colgó del brazo de la esperanza.
Depositó sus años en alas de los recuerdos y ahuyentó
los presagios de una muerte que intuía no muy lejana…como otras veces.
