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jueves, 21 de marzo de 2013

SEGUNDOS DE VIDA





¡Buenos días! ¡Buenos días!  Las malditas  palabras llegaban a sus oídos como dardos envenenados y a la vez como un manantial de agua viva. Era el pan de cada día.
Él, llegaba impecable con su traje azul, sus zapatos brillantes y su maletín en la mano.  Rosa,  lo esperaba  anhelante y feliz sentada tras la mesa como cada día.  Sus miradas se encontraban. Los ojos de  ella, adquiría un brillo especial al verlo llegar. Los de él distantes y fríos como una noche gélida de Enero. Pero para Rosa era ¡la hora de vivir!  Las diez en punto, ¡hora de la esperanza, Él, se acercaba con una amabilidad casi hiriente hasta su mesa, le entregaba las cartas y las facturas  como un ritual. Después sólo un ¡Hasta mañana!¡ Hasta mañana!. Para Rosa era ¡hora de morir! Y, otra vez a la rutina, a  la máquina de escribir, a sus pensamientos,  a su soledad, y a su ocaso despiadado que la engullían a la más completa y despiadada realidad de su desamor….
                               

sábado, 2 de marzo de 2013

UN MUNDO PARALELO


 Para Lena, hoy  era su primer día fuera del mundo al que se había acostumbrado. Hoy le tocaba destrozar la jaula  que la mantenía  prisionera de sus temores, de sus miedos y de su culpabilidad.
 Imaginarse a todos alrededor de la tarta con las velas encendidas esperando su llegada, le producía  un sabor agridulce.  Sabía que aquel encuentro sería como mirar  un cuadro inacabado e incompleto.

Se repetía una y mil veces que no sería para tanto (solo se trataba de una sencilla fiesta familiar). Aun recordaba sus palabras furiosas  y llenas de amargura que un día pronunció ¡no quiero que nadie  jamás vuelva a recordarme  mi cumpleaños!  Con el dolor  fluyendo por sus venas  renegó de ese día y lo condenó a un lugar olvidado de su memoria.     
Lena intento desterrar los pensamientos que le torturaban, dejó sus dudas, sus cavilaciones, sus recuerdos se armó del valor que no tenía y decidió coger el toro por los cuernos (como decía el refrán)
Cruzó  la puerta, notó que las piernas le temblaban. Todos esperaban anhelantes su llegada con alegría. ¡Se habían esforzado tanto para que todo saliera bien! , no podía fastidiarles el día.
 Así,  que como un niño cuando esconde su tesoro más preciado para que no lo encuentren, Lena guardó su maravilloso ayer, su triste presente y su incierto mañana entre las sombras de aquella casa desconocida para ella.  El encuentro con  las felicitaciones entraron en sus oídos como el canto de un ruiseñor.
Se estremeció emocionada, los años en soledad  habían mermado su capacidad de sentir el calor humano, el encuentro con los abrazos,con los besos,con las caricias y las sonrisas despertaron a su corazón  dormitado.
Desde las sombras  su otro mundo vagabundeaba  impaciente y celoso a que volviera de nuevo a recogerlo. No lo defraudó, cuándo todo termino  volvió  en busca de su  maravilloso ayer, su triste presente,  su incierto mañana y volvió  presta a meterse en la jaula de su mundo paralelo.  Cuando Lena siente que ese otro “yo” va eclipsando al “yo” real sale  al encuentro de  ese otro” yo”  que a su pesar a veces sigue añorando.  Mientras tanto, Lena bucea dentro de ese otro mundo paralelo buscando un  encuentro de  utopía, oculto y misterioso; el encuentro  con el más allá al que algún día  sueña  poder llegar,  al final de esta etapa llamada vida.