En
la vida, no todo es camino por donde podemos ir paseando o saltando a placer.
También hay montañas que escalar.
Tarde
o temprano todos tropezamos con una montaña e incluso a veces tenemos que
escalar toda una cordillera. Cada cuál la llama de una manera; la de algunos
serán los estudios, para otros su trabajo, y para otros tantos, su familia...
Creo que la montaña más imponente y
peligrosa de coronar… es la de nosotros mismo. Nuestras barreras
emocionales, esas que nos chantajean; el miedo y las inseguridades que ponen límites a nuestros sueños y vida... ¡Reconozco que hay montañas que no solo te
despejan las manos y los pies…sino que te despellejan el alma, momentos en que
la flaqueza aparece fulminante y tirar la tolla se pasea lujuriosa por tu
cabeza, como la mejor opción. Pero la
voluntad es un arma que regenera el espíritu y nos grita “Tú puedes” Dice una
cita; “un viaje de mil millas comienza con el primer paso”. Todo es empezar.
Así que tenemos que estar preparados
para escalar y conquistar cada montaña que encontremos en esta etapa llamada vida. Con fuerza de
voluntad… se puede.
La
mayor e importante droga de la vida es; La pasión. Si la ponemos en todo lo que queremos y hacemos,
tendrán el poder de hacerlas grandiosas…por muy pequeñas que nos parezcan.

