Tardó
veinticinco minutos en bajar las escaleras del sótano. Las piernas atrofiadas por la artrosis,
suplicaban un descanso. Ignoró aquella
llamada legítima de socorro. Debía corregir su cobardía. Empujo
la vieja puerta. Las bisagras oxidadas por el tiempo emitieron un
lamento. Una tela de araña envolvía toda la
entrada, al igual que una novia a la espera que la desposara. Habían pasado cuarenta
años. Las lágrimas afloraron al recordar el día en que juro por Dios, que
jamás lo dejaría ver la luz y lo condenó
a las tinieblas y al olvido. Al entrar
reconoció el olor a humedad, a abandono y sobre todo a recuerdos. Se sintió identificada.
Suspiró. Montones de cajas y trastos viejos se amontonaban. También su ayer
permanecía agazapado entre polvo.
Comenzó la búsqueda. Cada objeto, un recuerdo... un retazo de vida. Pensó en las noches de insomnio que había pasado pensando en el. Ahora había llegado la hora de gratificar su fidelidad. Al abrir el baúl, los recuerdos se
esparcieron y las 86 marchitas primaveras florecieron. Allí,
envuelto en olores afrutados, a pan recién echo, y a vida, estaba su confidente, su amigo; Su viejo libro. Al sentir su tacto, su vida se volvió a resquebrajar al igual que entonces. No dejó paso al dolor y lo mantuvo dormido. Aquel libro
donde había vertido su dolor, sus alegrías y fantasías, se había ganado el indulto y tal vez el derecho de que otras manos lo acariciasen una última vez...solo tal vez.
¿Podrá ningún guardián impedirte que escribas tus billetes de sueños y amor eterno? Éste es nuestro rincón del desvarío para anotar todo lo que queremos recordar y compartir,integra literatura, arte, mitos, sociedad...Dejemos plasmadas nuestras sensaciones del día a día en este espacio. "un libro es el arte de no callar que nos lleva hacia la antesala del silencio"
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sábado, 28 de mayo de 2016
¡ NI CONTIGO NI SIN TI...SOLEDAD!
Su
primer encuentro fue gélido, desafortunado y repulsivo. Una relación amor odio,
se impuso inmediatamente entre las dos. Eran polos opuestos. Una, extrovertida
y juerguista, la otra, introvertida y silenciosa. Poco a poco, su enigmática
discreción segregaba en su estado de ánimo, un abanico de encontrados sentimientos los
cuales no podía controlar. Pasaban de la más oscura tristeza, hasta el más hermosos de los oasis.
Cuando
se entregaba a ella, llovía…llovían versos y miles de recuerdos. Buceaba en su grandeza. Descubría lo esencial
de la vida y de la muerte. Aprendió a quererla y le entregó el alma. Solo
cuando el odio se interponía entre ellas; granizaban insultos y reproches. Agravios, que siempre se
estrellaban en las entrañas de aquella
misteriosa dama, llamada; soledad. Siempre fiel…siempre callada y siempre solitaria, en la gran inmensidad de su carismático
desierto.
sábado, 7 de mayo de 2016
¡ LA ÚLTIMA CONEXIÓN!
Mientras
el sabor ácido corría por sus venas, encendió el ordenador. Necesitaba saborear
una vez más aquel amor sereno e intenso.
Al enterarse sus padres pusieron el grito en el cielo. Desde entonces le
ignoraban e incluso trataban al perro mejor que a él. Ahora, vagaba por las
estancias de sus incomprensiones. Notó el leve mareo. El tiempo era su verdugo.
Conectó rápido el Skype. Su mundo grisáceo se volvió de color. Frente a la pantalla…el hombre de su vida.
Clavó su mirada vaga en aquellos apasionados ojos negros…y dulcemente se perdió
en la negrura de la nada más absoluta.
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