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sábado, 28 de mayo de 2016

¡¡ EL LIBRO DE SU VIDA!!!



Tardó veinticinco minutos en bajar las escaleras del sótano.  Las piernas atrofiadas por la artrosis, suplicaban un descanso.  Ignoró aquella llamada legítima de socorro. Debía corregir su cobardía.  Empujo  la vieja puerta. Las bisagras oxidadas por el tiempo emitieron un lamento.  Una tela de araña envolvía toda la entrada, al igual que una novia a la espera que la desposara. Habían pasado cuarenta años. Las lágrimas afloraron al recordar el día en que juro por Dios, que jamás lo dejaría ver la luz y lo condenó  a las tinieblas y al olvido.   Al entrar reconoció el olor a humedad, a abandono y sobre todo a recuerdos. Se sintió identificada. Suspiró. Montones de cajas y trastos viejos se amontonaban. También su ayer permanecía agazapado entre polvo.  Comenzó la búsqueda. Cada objeto, un recuerdo... un retazo de vida. Pensó en las noches  de insomnio  que había pasado pensando en el. Ahora había llegado la hora de gratificar su fidelidad.   Al abrir el baúl, los recuerdos se esparcieron  y las 86  marchitas primaveras florecieron. Allí, envuelto en olores afrutados, a pan recién echo,  y a vida, estaba su confidente, su amigo; Su viejo libro. Al sentir su tacto, su vida se volvió a resquebrajar al igual que entonces. No dejó paso al dolor y lo mantuvo dormido.  Aquel libro donde  había vertido su dolor, sus alegrías y fantasías, se había ganado el indulto y tal vez el derecho de que otras manos lo acariciasen una última vez...solo tal vez.   

¡ NI CONTIGO NI SIN TI...SOLEDAD!

Su primer encuentro fue gélido, desafortunado y repulsivo. Una relación amor odio, se impuso inmediatamente entre las dos. Eran polos opuestos. Una, extrovertida y juerguista, la otra, introvertida y silenciosa. Poco a poco, su  enigmática   discreción segregaba en su estado de ánimo,  un abanico de encontrados sentimientos los cuales no podía controlar. Pasaban de la más oscura tristeza, hasta el más hermosos de los oasis.

Cuando se entregaba a ella, llovía…llovían versos y miles de recuerdos.  Buceaba en su grandeza. Descubría lo esencial de la vida y de la muerte. Aprendió a quererla y le entregó el alma.  Solo  cuando el odio se interponía entre ellas; granizaban  insultos y reproches. Agravios, que siempre se estrellaban en las entrañas  de aquella misteriosa dama, llamada; soledad. Siempre fiel…siempre callada y siempre solitaria, en la gran inmensidad de su carismático desierto.

sábado, 7 de mayo de 2016

¡ LA ÚLTIMA CONEXIÓN!

Mientras el sabor ácido corría por sus venas, encendió el ordenador. Necesitaba saborear una vez más aquel amor sereno e intenso.  Al enterarse sus padres pusieron el grito en el cielo. Desde entonces le ignoraban e incluso trataban al perro mejor que a él. Ahora, vagaba por las estancias de sus incomprensiones. Notó el leve mareo. El tiempo era su verdugo. Conectó rápido el Skype. Su mundo grisáceo se volvió de color.  Frente a la pantalla…el hombre de su vida. Clavó su mirada vaga en aquellos apasionados ojos negros…y dulcemente se perdió en la negrura  de la  nada más absoluta.