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martes, 25 de noviembre de 2014

¡ NIÑOS QUE NUNCA SERÁN NIÑOS!!


Piter seguía escarbando entre la basura bajo una luna apagada y un cielo estéril de estrellas. El día había estado escaso en prestarle ayuda y sus manos agrietadas no habían dado con el fruto esperado. Con el desánimo por bandera y arrastrando los pies como un viejo, se dirigió hasta aquel, que desde hacía tiempo era hogar. Empujo la puerta con sigilo para no despertar a los que la suerte se había puesto de su lado, regalándole un día fructuoso. El hedor a miseria lo recibió como de costumbre en forma de bofetada. El olor a sudor, a trabajo y a desamparo, le esperaban impacientes entrar por su olfato para darle la bienvenida. Por el suelo los camastros se extendían por la estancia, bajo la mirada severa de los desconchones repartidos por toda la pared. Algunos arrebujados entre mantas viejas y malolientes, daban grandes tiritones por el frio que destilaba aquel almacén nauseabundo, abandonado por la mano de Dios. Miró a su alrededor con el sentimiento de la indiferencia como su fiel compañero. Se dirigió a la gran caja de plástico, que hacía de alacena al lado de su camastro y depósito  el fruto escaso de  lo que sería su comida para el día siguiente; 8 clavos, 6 latas de aquella bebida que él nunca sabría su sabor, unos alambres oxidados y 22 cosas más, que no supo reconocer. La bufanda descolorida que se había encontrado no entraba en el lote. En cuanto sus ojos la divisaron se la ajusto a su cuello, como un tesoro. Ni siquiera el olor a moho había conseguido quitarle su alegría y de apreciar el cálido confort que le proporcionaba a su cuerpo.

Piter se enfundo en su desolación y se durmió soñando que podía volar y comer chocolate, y jugar al balón, y tener unos zapatos nuevos y…, desterrar aquel ruido incesante y crónico que desde hacía tanto tiempo aullaba sin cesar en sus tripas, pero sobre todo, se durmió añorando miles de deseos, en especial uno: vivir como un niño….Pues despierto siempre tuvo que vivir como un hombre…

¡MUJER ROMPE TUS CADENAS!!


Mujer que paseas en soledad, envuelta en la agonía,
Que navegas en un mar de ásperas  incertidumbres, 
Atrapada en un cielo sombrío que cubre tu infeliz vida,
En tu mirada, reposa el puño cruel de la muerte,
Y en tu paladar el sabor a sangre como  próxima virgen.

En tu lecho, solo habita el miedo bajo sábanas frías,
Olor a cobarde, a  bofetadas, a moratones...a  amo y señor,
En tu alma, ya no hay risas, solo lágrimas partidas,
Te abrazas al calor de la humillación y de un incierto mañana, 
Y buscas  en sueños, una playa de arena fina… más tranquila.

El hombre que amabas… ha envenenado tus madrugadas,
Ahora, eres sinfonía amarga en un cielo de palabras  malditas,
Inspiración trágica en una  noche de niebla tenebrosa,   
Rosa marchita, sobre un manto de hojas muertas,
Eres cuerpo malherido, corazón arrugado… que ya no siente la vida…

¡Mujer quítate el vestido del miedo! ¡Las gafas del disfraz!

¡Desata tus ataduras! ¡Rompe tus cadenas! ¡Vuela libre! ¡Vive!

sábado, 22 de noviembre de 2014

¡¡¡ MI SOMBRA!!!!


Caminaba bajo un sol conquistador. Éste, con todo su poderío trataba de esquivar, a algunas nubes que corría desaforadas por el cielo.  A medida que avanzaba, la sensación de que alguien me seguía comenzó hacerme cosquillas en el estómago. Miré a derecha e izquierda. Nada vi.  Al principio no le di  importancia. Al cabo de un rato, la sensación fue calándome con más fuerza. Cada vez estaba más convencida de que dos ojos me  vigilaban. Opte por aligerar el paso. Nada. Mi sensación no remitía, al contrario, estaba completamente segura que aquellos  dos ojos negros como la noche, me acechaban cada vez con más intensidad. Es más, creía haber visto una silueta por el rabillo del ojo. De pronto los olivos y las ramas, comenzaron una danza mortal, como  presagiándome un fatal destino reservado solo para mí.  Todo parecía formar parte de un ceremonial antes de sacrificar a su víctima. El miedo paralizó mis pies. Me volví dispuesta a enfrentarme, a mi destino, o quizás a mi mala suerte. 
 Casi me doy de bruces con ella. Ésta,  parecía imitar todos mis movimientos a la perfección, como si me conociera de toda la vida. La certeza de que me conocía me asusto.  Comencé una carrera desenfrenada, para así, poder sacarle  algo de ventaja. Corrí como alma que lleva el diablo. Sentía su respiración caliente pegada en mi nuca, como una sanguijuela que trataba de chuparme la sangre. Intente con todas mis fuerzas deshacerme de ella. Solo fue una ilusión. Era astuta como una vil zorra y cada vez que creía haberme deshecho de su persecución, ella  bailaba a mí alrededor como una veterana bailarina. Sentía su mirada sobre mis espaldas. Su risa  burlona parecía resonar en mis oídos, como una  sinfonía falseada. A punto de la extenuación, pare mi desenfrenada carrera. Mi corazón galopaba como un potro salvaje. Ella me imito. Su aliento agitado era una reproducción idéntica al mío.  Un nudo en la garganta  me impedía gritar. Las nubes se posaron cubriendo de sombras al sol. Entonces mi sensación comenzó a remitir. Me volví sigilosa sobre mi misma para comprobar, que todo había sido una mera fantasía.  Respire intensamente. Sentí que mis pulmones me lo agradecían, Aliviada, emprendí el regreso bañada en un sudor pegajoso.  Las nubes se encaminaban  hacia otros lugares donde seguir haciendo su deporte preferido; correr como locas. El sol volvió a sentarse en su trono. Y  de nuevo sentí tras de mí,  aquella misteriosa dama envolviéndome  de nuevo por completo. Al final caí rendida ante aquella incansable y extraña señora,  que discreta y solapadamente, siempre estaba a mi lado como una fiel novia enamorada… ella era…  Mí SOMBRA…






domingo, 16 de noviembre de 2014

EL DESEO DE SOÑAR


Noelia se fue a la cama tan pronto concluyó el crepúsculo. Una embriagadora emoción la mecía a flor de piel. Las sábanas acariciaron su cuerpo, los recuerdos adormecieron al alma. El cristal que separaba personaje de persona se había hecho añicos al retoque de los sueños.  Rayos de sol convertidos en frases, abrazos y palabras desprendieron  la capa de hielo que envolvía su corazón. La amargura huyó de sus labios para dar paso a una sonrisa amplia y generosa. Una corriente de gratitud fluyó por sus venas como un felino en celo tras la única hembra del lugar. Se durmió en brazos de Morfeo. La fantasía se coló hasta su cama y la acaricio hasta la llegada del amanecer. Esa noche la soledad fue desterrada por dos  duendes fantásticos y un  hada blanco como la nieve. Montados sobre la grupa de tres corceles blancos la invitaban a viajar junto a ellos. Viajó y viajó, hasta llegar al país, dónde los sueños se podían hacer realidad.