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sábado, 22 de noviembre de 2014

¡¡¡ MI SOMBRA!!!!


Caminaba bajo un sol conquistador. Éste, con todo su poderío trataba de esquivar, a algunas nubes que corría desaforadas por el cielo.  A medida que avanzaba, la sensación de que alguien me seguía comenzó hacerme cosquillas en el estómago. Miré a derecha e izquierda. Nada vi.  Al principio no le di  importancia. Al cabo de un rato, la sensación fue calándome con más fuerza. Cada vez estaba más convencida de que dos ojos me  vigilaban. Opte por aligerar el paso. Nada. Mi sensación no remitía, al contrario, estaba completamente segura que aquellos  dos ojos negros como la noche, me acechaban cada vez con más intensidad. Es más, creía haber visto una silueta por el rabillo del ojo. De pronto los olivos y las ramas, comenzaron una danza mortal, como  presagiándome un fatal destino reservado solo para mí.  Todo parecía formar parte de un ceremonial antes de sacrificar a su víctima. El miedo paralizó mis pies. Me volví dispuesta a enfrentarme, a mi destino, o quizás a mi mala suerte. 
 Casi me doy de bruces con ella. Ésta,  parecía imitar todos mis movimientos a la perfección, como si me conociera de toda la vida. La certeza de que me conocía me asusto.  Comencé una carrera desenfrenada, para así, poder sacarle  algo de ventaja. Corrí como alma que lleva el diablo. Sentía su respiración caliente pegada en mi nuca, como una sanguijuela que trataba de chuparme la sangre. Intente con todas mis fuerzas deshacerme de ella. Solo fue una ilusión. Era astuta como una vil zorra y cada vez que creía haberme deshecho de su persecución, ella  bailaba a mí alrededor como una veterana bailarina. Sentía su mirada sobre mis espaldas. Su risa  burlona parecía resonar en mis oídos, como una  sinfonía falseada. A punto de la extenuación, pare mi desenfrenada carrera. Mi corazón galopaba como un potro salvaje. Ella me imito. Su aliento agitado era una reproducción idéntica al mío.  Un nudo en la garganta  me impedía gritar. Las nubes se posaron cubriendo de sombras al sol. Entonces mi sensación comenzó a remitir. Me volví sigilosa sobre mi misma para comprobar, que todo había sido una mera fantasía.  Respire intensamente. Sentí que mis pulmones me lo agradecían, Aliviada, emprendí el regreso bañada en un sudor pegajoso.  Las nubes se encaminaban  hacia otros lugares donde seguir haciendo su deporte preferido; correr como locas. El sol volvió a sentarse en su trono. Y  de nuevo sentí tras de mí,  aquella misteriosa dama envolviéndome  de nuevo por completo. Al final caí rendida ante aquella incansable y extraña señora,  que discreta y solapadamente, siempre estaba a mi lado como una fiel novia enamorada… ella era…  Mí SOMBRA…






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