Mientras caminábamos por entre las seguramente
centenarias encinas, el sol suspiraba
melancólico. El canto de un ruiseñor desplazó su decaído ánimo y éste volvió
presto a su posición, hasta que el
aullido del crepúsculo lo precipitara a
brazos del horizonte, envuelto en una
maravillosa puesta de sol. La tarde,
nos invitaba descarada a que nos sumergiéramos
en las entrañas más hermosas de la
Naturaleza. Después de disfrutar de la
gran flora y de su hábitat, nos dimos el placer de un descanso para saborear unas galletas y disfrutar de una buena conversación. Después
emprendimos la marcha bajo el sonido del agua que corría alborozada en busca de nuevos riachuelos. Dejamos atrás el suave ronroneo del agua y con los rayos del sol acariciándonos la espaldas nos adentramos por lo más angosto del cerro. Era una maravilla para los sentidos disfrutar de aquel paisaje tan maravilloso. De pronto como surgida de un cuento de hada descubrimos una buharda en medio del aquel mágico entorno. Ésta, agonizaba por el paso de los años, pero
aún conservaba su estructura más salvaje. Entre sus ruinas, aún se podía olfatear
el olor de las historias de los que allí habían vivido o se había resguardado alguna vez dentro de aquellas paredes, hechas de abobe y
grandes traviesas de madera de encina. Las sombras acechaban al atardecer y nos
dispusimos a regresar, no sin antes haber llenado nuestros bolsillos de nuevas
experiencias y de haber disfrutado de
una grata recompensa: El haber podido disfrutar
de los misterios de un día de
primavera en todo su esplendor.
¿Podrá ningún guardián impedirte que escribas tus billetes de sueños y amor eterno? Éste es nuestro rincón del desvarío para anotar todo lo que queremos recordar y compartir,integra literatura, arte, mitos, sociedad...Dejemos plasmadas nuestras sensaciones del día a día en este espacio. "un libro es el arte de no callar que nos lleva hacia la antesala del silencio"
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jueves, 15 de mayo de 2014
viernes, 2 de mayo de 2014
¡¡A VECES!!
A veces, veo a las cigarra dar un concierto bajo el sol del verano y a la primavera danzar hasta caer rendida en brazos de una inmensa alfombra de flores.
A veces, veo al otoño cortejar al valle con briznas doradas y al invierno chasquear sus propios dientes cubiertos de escarcha.
A veces, veo a la aurora extender sus mágicos brazos
hasta abarcar al día… y al crepúsculo bostezar aburrido a la espera de fusionarse con las sombras.
A veces, veo a la luna mirarse en aguas de la ribera… y a las estrellas
fulgurantes bailar una sinfonía de Beethoven.
A veces, veo llorar a las nubes lágrimas como perlas
blancas… y al viento tocar el
violín mientras silva unos versos.
A veces, veo
hadas y a duendes y también veo a la
utopía caminar a mi lado.
A veces, escucho un te quiero, noto un abrazo… y entonces, veo qué la utopía se ha transformado
en una silueta silenciosa.. en Él, en mi siempre y eterno amor.
Y entonces me doy cuenta que no es solo a veces... sino que son muchas, muchas
veces.
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