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jueves, 15 de mayo de 2014

UNA TARDE A MI MANERA


Mientras caminábamos por entre las seguramente centenarias encinas, el sol  suspiraba melancólico.  El canto de un ruiseñor  desplazó su decaído ánimo y éste volvió presto a su posición,  hasta que el aullido  del crepúsculo lo precipitara a brazos del horizonte,  envuelto en una maravillosa puesta de sol.   La tarde, nos invitaba descarada a que  nos sumergiéramos en  las entrañas más hermosas de la Naturaleza.  Después de disfrutar de la gran flora y de su hábitat, nos dimos el placer de un descanso para saborear  unas galletas y  disfrutar de una buena conversación. Después emprendimos la marcha bajo el sonido del agua que corría alborozada en busca de nuevos riachuelos. Dejamos atrás el suave ronroneo del agua y con los rayos del sol acariciándonos la espaldas nos adentramos  por lo más angosto del cerro.  Era una maravilla para los sentidos disfrutar de aquel paisaje tan maravilloso. De pronto como surgida de un cuento de hada descubrimos una buharda en medio del aquel mágico entorno.  Ésta, agonizaba por el paso de los años, pero aún conservaba su estructura más salvaje. Entre sus ruinas, aún se podía olfatear el olor de las historias de los que allí habían vivido o  se había resguardado alguna vez  dentro de aquellas paredes, hechas de abobe y grandes traviesas de madera de encina. Las sombras acechaban al atardecer y nos dispusimos a regresar, no sin antes haber llenado nuestros bolsillos de nuevas experiencias y  de haber disfrutado de una grata recompensa: El haber podido disfrutar  de los misterios  de un día de primavera en todo su esplendor. 




viernes, 2 de mayo de 2014

¡¡A VECES!!




A veces,  veo  a las cigarra dar un concierto bajo el sol del verano y a la primavera danzar hasta caer rendida en brazos de una inmensa alfombra de flores.
A veces, veo al otoño cortejar al valle con briznas doradas y al invierno chasquear  sus propios dientes cubiertos de escarcha.
 A veces, veo a la aurora extender sus mágicos brazos hasta abarcar al día… y  al crepúsculo bostezar   aburrido a la espera de  fusionarse con  las sombras.
A veces, veo a la luna mirarse en  aguas de la ribera… y a las estrellas fulgurantes  bailar una sinfonía  de Beethoven.

A veces, veo llorar a las nubes lágrimas como perlas blancas… y al viento tocar el  violín  mientras silva  unos versos.
A veces,  veo hadas  y a duendes y también veo a la utopía  caminar a mi lado.
A veces, escucho un te quiero, noto un abrazo…  y entonces, veo  qué la utopía se ha transformado  en  una silueta silenciosa.. en  Él, en mi siempre y eterno amor.

 Y  entonces me doy cuenta que  no es solo a veces... sino que son muchas, muchas veces.