Hay días que llegan para enseñarme que el tiempo, se
consume en el viejo reloj de mi mesilla y que en mi pecho ya no se escucha el
tic tac de antes.
Otros llegan vestidos de viento, jugando y enredados
en recuerdos. Recuerdos que se agitan en mi corazón, al igual que llamas
encendidas, que prenden la hoguera de mis sueños.
Otros llegan para quedarse entre mis versos, palabras
que han aprendido suspirar, sin apenas aire, y que saben que ya nunca volverá a
ser nada como antes...
Y hay días que me hablan del cielo, de ese lugar
infinito, donde están secuestrados sus ojos…como versos florecidos.

