Le gustaba aprender de
todo, aunque sentía que no sabía nada.
Escuchando música desgranaba
amores y sueños. Liberaba lágrimas. Cosechaba pensamientos. Bailaba bajo la luz de luna como una gárgola
llena de vida. Poblaba los silencios de
palabras. Ignoraba a la insistente soledad. Burlaba a la rutina. Desechaba las frases desordenadas que
ahogaban su mundo, buscaba palabras
vagabundas, y componía
versos inconexos. En los libros
buscaba otros mundos. Mundos,
donde hacer realidad sus sueños. Su yo, decadente necesitaba retroalimentarse de
letras para vivir a su manera. No era rara, como le decían. No. solo diferente.

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