Buscar este blog

jueves, 21 de marzo de 2013

SEGUNDOS DE VIDA





¡Buenos días! ¡Buenos días!  Las malditas  palabras llegaban a sus oídos como dardos envenenados y a la vez como un manantial de agua viva. Era el pan de cada día.
Él, llegaba impecable con su traje azul, sus zapatos brillantes y su maletín en la mano.  Rosa,  lo esperaba  anhelante y feliz sentada tras la mesa como cada día.  Sus miradas se encontraban. Los ojos de  ella, adquiría un brillo especial al verlo llegar. Los de él distantes y fríos como una noche gélida de Enero. Pero para Rosa era ¡la hora de vivir!  Las diez en punto, ¡hora de la esperanza, Él, se acercaba con una amabilidad casi hiriente hasta su mesa, le entregaba las cartas y las facturas  como un ritual. Después sólo un ¡Hasta mañana!¡ Hasta mañana!. Para Rosa era ¡hora de morir! Y, otra vez a la rutina, a  la máquina de escribir, a sus pensamientos,  a su soledad, y a su ocaso despiadado que la engullían a la más completa y despiadada realidad de su desamor….
                               

No hay comentarios:

Publicar un comentario