Buscar este blog

jueves, 22 de noviembre de 2012

CAMINO DE SANTIAGO

¡Allí estaba! Poderoso, salvaje, desigual, tan bello como una mañana de primavera, como un otoño melancólico, paciente como una esposa enamorada. Disponible como una madre entregada, cómplice como el mejor de los amigos, como un gran  conquistador de ilusiones.
Capitán de un barco cargado de vivencias y experiencias, dispuesto a transportarnos a través de la inmensidad de nuestros sueños. Directo y firme, custodiado por hermosos parajes, por cristalinos arroyos y fuentes de agua fresca que aliviar al caminante fatigado.  Paisajes armoniosos que nos invitaban a escarbar en nuestro  más recóndito interior y hacia florecer nuestros mejores sentimientos. Frondosos  árboles que apuntaban hacia el inmenso cielo azul cargados de pasión, sonriendo cara al sol, ofreciendo sus suaves sombras reconfortantes a los miles de Peregrinos.  Con sus anheladas paradas ¡que  importantes, que deseadas y que amenas! Cuantas risas, cuántas anécdotas, cuantas canciones, cuanto alivio para nuestros pies. cansados,( como es natural) no exentas de algún chascarrillo y bromas.  Que placer  compartir Un café, unas tostadas, un bocata para reponer fuerzas o un cigarro o simplemente charlar. El Camino de Santiago se mostraba ante nosotros como el buen Pastor, acogedor cariñoso, cómplice y misterioso.

 Nos  brindaba sus brazos como un Padre bondadoso, orgulloso de conducir su rebaño hasta  un oasis de inquietudes y de entusiasmo, colmando nuestro corazón de júbilo y alegría. Ante tanta maravilla, no quedaba sino desnudarse el alma. Un alma en carne viva, con nuestras debilidades, nuestras carencias, nuestro dolor, con nuestras penas y alegrías. La belleza hecha canción, el camino hecho poesía, las fatigas convertidas en  esperanza, las limitaciones superadas por la voluntad, el cansancio combatido  por la amistad, los dolores  consolados con la disponibilidad del compañero, las ampollas curadas por el cariño  y  la ternura. Todo ello bañado de fraternidad y una alegría desbordante. Miles de peregrinos al unisonó en un mismo sentimiento, un mismo sentir; caminar y caminar hasta  llegar a la meta. Las limitaciones se difuminaban ante la gran fuerza de voluntad del peregrino. Palabras como; no puedo más¡, cuánto queda, Dios que fatigada estoy!, quedaban ahogadas por la superación y la constancia.  Palabras que iban quedándose impregnadas en el  viento como quejidos rotos. Lamentos y risas  que quedaran por siempre flotando sobre el paisaje y que perduraran por siempre con el paso de los tiempo. Las frases, los dichos, los secretos, las  confidencias, las canciones, los gritos, las bromas.  Nuestro propio silencio se ha quedado entremezclado con  el silencio mágico que envuelve el Camino de Santiago. Cada palmo del camino recordara nuestra identidad; nuestras huellas, nuestros nombres, nuestros carismas y nuestros talentos que Dios nos ha regalado. Cada árbol que ofreció su sombra mecerá sus hojas al viento en homenaje al peregrino.

Yo  fui a buscar y encontré; motivación, amistad, historia, consejo, alegría,    es cierto que  también hizo acto de presencia la pena y que  las lágrimas irrumpieron en mis ojos, pero note que eran dulces, menos amargas, más blancas. Vuestra amistad y compañerismo ha sido para mí como un bálsamo confortador.   Quiero  daros mil gracias a todos, por  lo que cada uno me habéis aportado¡ de verdad que  ha sido muchísimo!!!!.   Tengo que resaltar al  fabuloso grupo con  los que he compartido  tantos momentos de etapa, han sido un ejemplo para mí, en solidaridad, superación, compañerismo, aguante, paciencia, alegría y diversión … junto a ellos he disfrutado de cada momento de este maravilloso Camino.  Cada día he aprendido algo nuevo.
Ellos han sido para mí como  una granada  que a cada paso maduraba por los cálidos rayos de  sus palabras, de su amistad, de su alegría, su vitalidad y su entusiasmo. Sus granos se   iban desgranando  en cada pisada, en cada gesto, descubriendo  lo mejor de cada uno y sacando lo mejor de mí. Entre nosotros no existía la edad, ni las ideas, la libertad ha sido nuestra bandera en todo el recorrido.  Dios nos ama tanto, que  nuestro  corazón,  tiene la capacidad de tener un lugar reservado para cada sentimiento, sin necesidad de desplazar el lugar que  le corresponde a  los  seres que más amamos.
En el camino he descubierto que hay que tener alegrías para apaciguar las penas.
Reír para ahuyentar a la tristeza, entregarse para desterrar el egoísmo, mirar de frente a la vida y retarla si es preciso, ser valiente  para vencer al miedo a lo desconocido, y lo más importante, que  tengo tres luces que brillan en mi vida y sofocan las tinieblas que envuelven desde hace algún tiempo mi vida.  Me llena de emoción llamaros amigos, porque junto a vosotros así me he sentido. Gracias.  Siempre Valen….

No hay comentarios:

Publicar un comentario