Capitán de un barco cargado de vivencias y experiencias,
dispuesto a transportarnos a través de la inmensidad de nuestros sueños.
Directo y firme, custodiado por hermosos parajes, por cristalinos arroyos y
fuentes de agua fresca que aliviar al caminante fatigado. Paisajes armoniosos que nos invitaban a
escarbar en nuestro más recóndito
interior y hacia florecer nuestros mejores sentimientos. Frondosos árboles que apuntaban hacia el inmenso cielo
azul cargados de pasión, sonriendo cara al sol, ofreciendo sus suaves sombras reconfortantes
a los miles de Peregrinos. Con sus
anheladas paradas ¡que importantes, que deseadas
y que amenas! Cuantas risas, cuántas anécdotas, cuantas canciones, cuanto
alivio para nuestros pies. cansados,( como es natural) no exentas de algún chascarrillo
y bromas. Que placer compartir Un café, unas tostadas, un bocata
para reponer fuerzas o un cigarro o simplemente charlar. El Camino de Santiago
se mostraba ante nosotros como el buen Pastor, acogedor cariñoso, cómplice y
misterioso.
Nos brindaba sus brazos como un Padre bondadoso,
orgulloso de conducir su rebaño hasta un
oasis de inquietudes y de entusiasmo, colmando nuestro corazón de júbilo y
alegría. Ante tanta maravilla, no quedaba sino desnudarse el alma. Un alma en
carne viva, con nuestras debilidades, nuestras carencias, nuestro dolor, con
nuestras penas y alegrías. La belleza hecha canción, el camino hecho poesía,
las fatigas convertidas en esperanza,
las limitaciones superadas por la voluntad, el cansancio combatido por la amistad, los dolores consolados con la disponibilidad del
compañero, las ampollas curadas por el cariño y la
ternura. Todo ello bañado de fraternidad y una alegría desbordante. Miles de
peregrinos al unisonó en un mismo sentimiento, un mismo sentir; caminar y
caminar hasta llegar a la meta. Las limitaciones
se difuminaban ante la gran fuerza de voluntad del peregrino. Palabras como; no
puedo más¡, cuánto queda, Dios que fatigada estoy!, quedaban ahogadas por la
superación y la constancia. Palabras que
iban quedándose impregnadas en el viento
como quejidos rotos. Lamentos y risas
que quedaran por siempre flotando sobre el paisaje y que perduraran por
siempre con el paso de los tiempo. Las frases, los dichos, los secretos,
las confidencias, las canciones, los
gritos, las bromas. Nuestro propio
silencio se ha quedado entremezclado con el silencio mágico que envuelve el Camino de
Santiago. Cada palmo del camino recordara nuestra identidad; nuestras huellas,
nuestros nombres, nuestros carismas y nuestros talentos que Dios nos ha
regalado. Cada árbol que ofreció su sombra mecerá sus hojas al viento en
homenaje al peregrino.
Yo fui a buscar y
encontré; motivación, amistad, historia, consejo, alegría, es cierto que también hizo acto de presencia la pena y
que las lágrimas irrumpieron en mis
ojos, pero note que eran dulces, menos amargas, más blancas. Vuestra amistad y
compañerismo ha sido para mí como un bálsamo confortador. Quiero
daros mil gracias a todos, por lo que cada uno me habéis aportado¡ de verdad
que ha sido muchísimo!!!!. Tengo que resaltar al fabuloso grupo con los que he compartido tantos momentos de etapa, han sido un ejemplo
para mí, en solidaridad, superación, compañerismo, aguante, paciencia, alegría y
diversión … junto a ellos he disfrutado de cada momento de este maravilloso
Camino. Cada día he aprendido algo
nuevo.
Ellos han sido para mí como
una granada que a cada paso maduraba
por los cálidos rayos de sus palabras,
de su amistad, de su alegría, su vitalidad y su entusiasmo. Sus granos se iban desgranando en cada pisada, en cada gesto, descubriendo lo mejor de cada uno y sacando lo mejor de mí.
Entre nosotros no existía la edad, ni las ideas, la libertad ha sido nuestra
bandera en todo el recorrido. Dios nos
ama tanto, que nuestro corazón, tiene la capacidad de tener un lugar reservado
para cada sentimiento, sin necesidad de desplazar el lugar que le corresponde a los
seres que más amamos.
En el camino he descubierto que hay que tener alegrías para
apaciguar las penas.
Reír para ahuyentar a la tristeza, entregarse para desterrar
el egoísmo, mirar de frente a la vida y retarla si es preciso, ser valiente para vencer al miedo a lo desconocido, y lo
más importante, que tengo tres luces que
brillan en mi vida y sofocan las tinieblas que envuelven desde hace algún
tiempo mi vida. Me llena de emoción
llamaros amigos, porque junto a vosotros así me he sentido. Gracias. Siempre Valen….
.jpg)
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario