Los rayos del el sol besaban enamorados a
las mágicas aguas del viejo estanque.
Me dejé envolver en los misterios de mis fantasías. Las ramas de los
árboles parecían bailar al compás de una bella sinfonía que pareció resurgir desde el
fondo. Escudriñé a través de sus cristalinas aguas.
En mi delirio y hechizado por aquella dulce melodía, creí ver una figura de mujer que me miraba con
unos ojos verdes y cegadores.
Parecía una hermosa sirena sacada de una leyenda
de aquellas que alguna vez había
escuchado de niño.
Sirenas que surcaban los
mares, que enamoraban a los marineros con sus encantos misteriosos y seductores.
La
miré con deleite e ímpetu desmedido...
Cuando iba a perderme en el suave canto de aquella fascinante sirena,….
Rin, rin, rin… sonó el maldito despertador.

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