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lunes, 26 de noviembre de 2012

CONCIENCIAS VANAS


                         
 Liana, apenas tenían fuerzas para caminar. Un  hombre de aspecto dudoso y maloliente, tiraba de ella como si fuera animal. Al  llegar al punto de encuentro les esperaba un señor trajeado que la miró con lascivia. Su mirada le traspasó como un puñal. Liana comprendió  que ya era demasiado tarde para ella. Sin saberlo, se había convertido en carne de cañón.  Ingenua, se habían embarcado en las mentiras  de un desalmado sin escrúpulos ni  sentimientos.  Ahora, aquel miserable la entregaba a un mundo de miserias y de tinieblas. Su vida ya no le pertenecía. Fue un segundo eterno y nauseabundo donde su inocencia quedó masacrada. Liana intuyó que había bajado al infierno y la habían  postrado a los pies de Lucifer.

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