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viernes, 9 de noviembre de 2012

LA TRAVESIA


                                                                                          

Leila, apretujada entre cuerpos sudorosos y maltrechos,  procuraba trasladar sus pensamientos al nuevo mundo que le habían pintado de color azul. 
Una maldita tempestad  les había  sorprendido por sorpresa. 
La vieja patera era bamboleada por  gigantescas olas hambrientas de destrucción.  La destartalada patera se había convertido en una trampa mortal para todos sus ocupantes. Un mar embravecido y asesino les mostraba todo su poder.  
Hambriento y dispuesto  a tragarse todo lo que encontrara en su camino. La  infernal travesía con rumbo hacia lo desconocido, se manifestaba ante los ojos  de sus indefensos ocupantes, como un monstruo imposible de vencer. Leila pensó que una vez más,  Dios les había abandonado por completo. Una travesía condenada a no llegar a ninguna parte, sin esperanzas y sin destino,  predestinada solo a los más desfavorecidos de la tierra.  

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