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domingo, 4 de noviembre de 2012

BRINBIS


 Tina,  tomó la copa de vino en sus manos.  Un olor a frutado y a viejo la embriagó.  Suavemente inicio un balanceo circular  con el contenido de la copa…parecía un ceremonial.  Los recuerdos macerados en su corazón como el mejor de los vinos, fermentaron  al ritmo del vaivén. Unas lágrimas dulces como la miel corrían por sus mejillas, mientras miraba  su color rosado…Lentamente se acercó la copa a sus labios. El sabor a viejo la trasladó hasta su paraíso perdido, su áspera  textura le mostró su triste presente.  Lo paladeó hasta fundirse en su aroma, en su color, en su textura, en su sabor. Poco a poco el licor corrió por sus venas como un elixir confortador.  Las emociones dormidas y estrujadas en su alma despertaron llenas de vida, de esperanza, de poesías y de palabras.  Alzó la copa y dio gracias a Dios por la vida tan llena de amor que había vivido y brindó por cada uno de sus recuerdos y por nuevas puesta de sol  y nuevos amaneceres.

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