Buscar este blog

sábado, 13 de octubre de 2012

EL MILAGRO DE UNA PROMESA

Más tarde con el tiempo plantaré un árbol. Pondré un columpio que  te balanceará hasta  las estrellas. Alicia, sentada sobre el viejo columpio, recordaba aquella promesa  que un día ya lejano él,le susurró al oído bajo el cerezo preñado de brotes, a punto de florecer. A pesar del tiempo, el fiel cerezo aún seguía vistiéndose de flores blancas. Ella, como cada primavera, esperaba impaciente que el pasado enamorado se hiciera presente para cumplir su promesa. La suave brisa acarició su rostro arrugado, el devastador tiempo no pasaba en vano. De pronto, sintió unas manos sigilosas que empujaban al desgastado columpio, qué,. misteriosamente la elevó  hasta cerca de las estrellas. Desde la ventana, Rina, observaba  intentado adivinar el secreto que guardaba aquel viejo cerezo y que cada primavera parecía dar vida  a su madre.  Con los ojos cuajados de lágrimas contemplaba a la anciana, que agarrada a las  cuerdas rotas del árbol seco, gritaba con fuerza¡ más alto, más alto!.   


1 comentario: