Buscar este blog

martes, 11 de febrero de 2014

¡EL DESAFORTUNADO FOLIO!!!!

Allí, sobre la mesa del escritorio parecía un Dios. Desnudo,  impoluto, paciente y generoso me miraba con cara de deseo. Su sensual disposición me invitaba a satisfacerlo. Lo miré con picardía. Me hice la remolona e intenté no pensar en él. Todo fue inútil. Volví a mirarlo por el rabillo del ojo. Como era natural no se había movido, seguía tan disponible y zalamero como al principio. Intenté pensar cómo complacerlo. Mi bloqueo era total.  Pasaron  diez minutos, cuarenta,  ochenta, cien, Nada. Las ideas se habían suicidado  saltado por la ventana. Volví a  echarle un vistazo, su cara de decepción era un poema. No aguante más.

Furiosa conmigo misma comencé a descargar mi ira sobre su cara  de desilusión. Mis manos apretaron su cuerpo con rabia. Lo insulté, lo zarandeé y empecé a estrujarlo y estrujarlo  hasta conseguir una bola amorfa y desechable… y lo lance con fuerza contra el cristal de la ventana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario