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domingo, 2 de febrero de 2014

CARTA DE AMOR





Pasa el tiempo y tú ausencia sigue siendo una losa inquebrantable.
 Todo me parece más grande, más frío, más silencioso, más sin sentido, más extraños.
Los días son lentos y a la vez muy rápidos. Mi vida se paró esa mañana de otoño que lloró conmigo tu inesperada marcha. Aunque aprenda a vivir (que lo haré) en mi alma  siempre habitará el frío otoño.
Desde que tú no estás, hay  días que me gustaría tener  puertas en los ojos para poder cerrarlas y no mirar el inmenso  cielo azul, con sus largas tardes, con sus múltiples flores, con  sus variables olores, con el canto de los pájaros.  Digo miro, porque desde que tú, no está, sólo “miro”, Contigo, todo era diferente. Contigo, vivía cada instante, cada segundo, cada minuto... vivía siempre.
Ahora, me pierdo fácilmente en la negrura de tu perdida y el la grisácea túnica de la melancolía  La tristeza se ha instalado en mi pecho como un puñal y embarga mis días. Las noches me acurrucan al sonido de la añoranza mientras, todos mis poros están abiertos al ayer perdido y  hambrientos de la felicidad perdida. Siento la languidez de mi alma, sus fisuras, su quebranto, su  total desnutrición. Abatida espera a una nueva primavera, donde quizás, sólo quizás, pueda volver a  renacer.  Mi corazón  antes devorado  por tu fuego, ahora, sólo es invierno cubierto de escarcha. Un amplio abanico de nubes negras, amenazan con escupir una lluvia de lágrimas negras, sin dejar paso al arcoíris de la siempre incitante ilusión qué, aburrida de esperar  parece haberse suicidado saltando por la ventana de nuestros sueños incumplidos.
 Hoy,  me ha despertado  el aullido de la nueva primavera que  ha aparecido exuberante. ¿Recuerdas los gorjeos de las golondrinas en nuestro balcón? Hace cinco años que no han vuelto, los mismos que hace que tú ya no estás conmigo. Sus nidos siguen fieles aguantando las inclemencias del tiempo, con la esperanza que algún día vuelvan para habitarlos. Mi nido sin ti, es una mansión donde las extensas alas del silencio abanican cada rincón  de mi alma.   
Un silencio mullido de sombras, donde grito tu nombre y por respuesta me responde el mismo silencio.  Un silencio que me hiela la sangre…Un silencio solidario que me empuja a  fabricar sueños y poesías. Y, entonces,  me atrevo. Abro la puerta de esa habitación llamada ausencia y traspaso el umbral y quiero abrazarte y me doy cuenta  qué, en el …sólo  existe el silencio.
Y vuelvo a preguntarme qué, ¿Por dónde empiezo? sabiendo que tú ya no estás, tú que eras mi aire para respirar,
Brisa suave que me acariciaba, lluvia que empapabas mi vida de amor,  el color de mis días grises de mis noches oscuras, alegría de mis sentidos, de mi alma, de mi razón, de mi locura y  de mí cordura.
¿Dónde te has ido?
 Donde encontrar tú sabor, tú olor,  tú  risa, tú alegría. Mis días claros y azules, azules como el cielo. El  cielo que tú y yo mirábamos, para descubrir en la luna el reflejo de nuestra felicidad, de nuestros anhelos y nuestros sueños…
¿Por dónde camino? si todo me lleva a ti. Todos buscamos una meta,  desde que te conocí supe que mi meta eras tú. Contigo he vivido todo los sueños que hacen que la vida sea…vida.
Pero  ¡Aquí sigo!
Como ayer, igual que hoy, como siempre, sentada en nuestro patio, observando, recordando, dejándome acariciar por  el viento, el mismo  viento que besó tu rostro y acarició tu pelo.
 ¡Si aquí sigo! 
Por ti, por nuestros sueños, por los dos, viendo  amanecer, sin rumbo, sin  horizonte, buscando un punto, donde tal vez tus ojos un día fijaron su mirada. 
Triste, esperando la hermosa puesta del sol, para que absorbe mis lágrimas, con su tenue y suave resplandor.
De pie mirando el cielo y las estrellas, hechizada por la luz de la luna que me sonríe, cautiva de tus palabras.
Llorando un te quiero, gritando un te amo, esperando un regreso, soñando un reencuentro.
¡Aquí sigo! salvando el leve espacio qué cruza por mi lado de puntillas e inmisericorde, sin, apenas mirarme, sin apenas rozarme… aun fiel.
Aferrada a la locura que, se encarga de hacer de lo irreal…algo real…
¡Aquí sigo!, una noche más…aunque tú nos éstas…aunque eres lo intocable…lo prohibido…lo imposible…aun así…de mi alma llueven recuerdo…brotan poesías…sólo para ti.
Para transformar esa cruel frase “aunque tú no lo sepas” por “para que siempre lo sepas” ¡Si, aquí sigo, por ti, por la vida, SIEMPRE.






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