Pasa el tiempo y tú ausencia sigue siendo una losa
inquebrantable.
Todo me
parece más grande, más frío, más silencioso, más sin sentido, más extraños.
Los días son lentos y a la vez muy rápidos. Mi vida
se paró esa mañana de otoño que lloró conmigo tu inesperada marcha. Aunque
aprenda a vivir (que lo haré) en mi alma
siempre habitará el frío otoño.
Desde que tú no estás, hay días que me gustaría tener puertas en los ojos para poder cerrarlas y no
mirar el inmenso cielo azul, con sus largas
tardes, con sus múltiples flores, con sus variables olores, con el canto de los
pájaros. Digo miro, porque desde que tú,
no está, sólo “miro”, Contigo, todo era diferente. Contigo, vivía cada instante,
cada segundo, cada minuto... vivía siempre.
Ahora, me pierdo fácilmente en la negrura de tu perdida
y el la grisácea túnica de la melancolía La tristeza se ha instalado en mi pecho como
un puñal y embarga mis días. Las noches me acurrucan al sonido de la añoranza
mientras, todos mis poros están abiertos al ayer perdido y hambrientos de la felicidad perdida. Siento la
languidez de mi alma, sus fisuras, su quebranto, su total desnutrición. Abatida espera a una nueva
primavera, donde quizás, sólo quizás, pueda volver a renacer. Mi corazón antes devorado
por tu fuego, ahora, sólo es invierno cubierto de escarcha. Un amplio
abanico de nubes negras, amenazan con escupir una lluvia de lágrimas negras,
sin dejar paso al arcoíris de la siempre incitante ilusión qué, aburrida de
esperar parece haberse suicidado
saltando por la ventana de nuestros sueños incumplidos.
Hoy, me ha despertado el aullido de la nueva primavera que ha aparecido exuberante. ¿Recuerdas los
gorjeos de las golondrinas en nuestro balcón? Hace cinco años que no han
vuelto, los mismos que hace que tú ya no estás conmigo. Sus nidos siguen fieles
aguantando las inclemencias del tiempo, con la esperanza que algún día vuelvan
para habitarlos. Mi nido sin ti, es una mansión donde las extensas alas del
silencio abanican cada rincón de mi
alma.
Un silencio mullido de sombras, donde grito tu
nombre y por respuesta me responde el mismo silencio. Un silencio que me hiela la sangre…Un silencio
solidario que me empuja a fabricar
sueños y poesías. Y, entonces, me atrevo.
Abro la puerta de esa habitación llamada ausencia y traspaso el umbral y quiero
abrazarte y me doy cuenta qué, en el …sólo
existe el silencio.
Y vuelvo a preguntarme qué, ¿Por dónde empiezo?
sabiendo que tú ya no estás, tú que eras mi aire para respirar,
Brisa suave que me acariciaba, lluvia que empapabas
mi vida de amor, el color de mis días
grises de mis noches oscuras, alegría de mis sentidos, de mi alma, de mi razón,
de mi locura y de mí cordura.
¿Dónde te has ido?
Donde
encontrar tú sabor, tú olor, tú risa, tú alegría. Mis días claros y azules,
azules como el cielo. El cielo que tú y
yo mirábamos, para descubrir en la luna el reflejo de nuestra felicidad, de
nuestros anhelos y nuestros sueños…
¿Por dónde camino? si todo me lleva a ti. Todos buscamos
una meta, desde que te conocí supe que
mi meta eras tú. Contigo he vivido todo los sueños que hacen que la vida sea…vida.
Pero ¡Aquí
sigo!
Como ayer, igual que hoy, como siempre, sentada en
nuestro patio, observando, recordando, dejándome acariciar por el viento, el mismo viento que besó tu rostro y acarició tu pelo.
¡Si aquí sigo!
Por ti, por nuestros sueños, por los dos, viendo amanecer, sin rumbo, sin horizonte, buscando un punto, donde tal vez
tus ojos un día fijaron su mirada.
Triste, esperando la hermosa puesta del sol, para
que absorbe mis lágrimas, con su tenue y suave resplandor.
De pie mirando el cielo y las estrellas, hechizada
por la luz de la luna que me sonríe, cautiva de tus palabras.
Llorando un te quiero, gritando un te amo, esperando
un regreso, soñando un reencuentro.
¡Aquí sigo! salvando el leve espacio qué cruza por
mi lado de puntillas e inmisericorde, sin, apenas mirarme, sin apenas rozarme…
aun fiel.
Aferrada a la locura que, se encarga de hacer de lo
irreal…algo real…
¡Aquí sigo!, una noche más…aunque tú nos éstas…aunque
eres lo intocable…lo prohibido…lo imposible…aun así…de mi alma llueven recuerdo…brotan
poesías…sólo para ti.
Para transformar esa cruel frase “aunque tú no lo
sepas” por “para que siempre lo sepas” ¡Si, aquí sigo, por ti, por la vida,
SIEMPRE.

No hay comentarios:
Publicar un comentario