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domingo, 2 de febrero de 2014

"CARNE DE CAÑÓN"





Pero esta vez ella lloro al ver que  llegaba  demasiado tarde.  Vi, cómo  por sus mejillas marchitas se deslizaban las lágrimas, y, cómo la Luna se posaba sobre su arrugado rostro, marcado por las líneas de la impotencia, y vi, como un sudor  perlado maquillaba su rictus de dolor  como estrellas plateadas. Y, cómo la entristecida noche la envolvía entre las marañas del desconsuelo, y, cómo su  miraba se perdió más allá de aquel callejón solitario, mientras yo me perdía en la nebulosa de la noche cerrada del polvo blanco, y, también  percibí un tierno y último abrazo. 

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