Se sentó al borde de los sentimientos
sumergió los pies en añoranzas
unas lágrimas
florecieron de sus ojos
y desahogó la ausencia de su amado.
Una débil
sonrisa se coló en su rostro
alejando un lago de sombrías tristezas
Después, un
obstinado silencio, un suspiro…
y un doquier de dulces recuerdos.
Alzó sus manos
hacia el cielo
se bañó en un río de memorias
rompió los callados
muros de la soledad
y pintó un arco iris para escalar hasta él.
Siguió sentada
en plena melancolía
Disfrutando de aquel amor imperecedero
como hoja de otoño sin sosiego
hablando el
idioma del Cielo
vestida con el atardecer
que poco a poco….moría.

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