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lunes, 5 de octubre de 2015

¡¡POR LOS PELOS!!

Todos bebieron del agua supuestamente  cogida del lago milagroso.
Juan decía que él no creía en esas tonterías.  Por no oír a su mujer, consintió que se la echara por la cabeza. Por la mañana todos aparecieron radiantes. Juan  presumiendo de pelo sonreía con picardía a su mujer. Está se acercó y me dijo al oído ¿me das un poco de esa agua? -Es para mi madre, la pobre esta comía de dolores. No respondí. Salí corriendo. Encima de la mesita estaba la botella. Ansiosa y convencida  apuré la poca agua de la botella… que había llenado  el día antes del grifo...

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