Ya
se asoma el Otoño triste y escarchado, por entre las marañas que aún quedan
del risueño y caluroso verano. Con semblante encogido. Agobiado. Lo sé
porque mi corazón se desconvoca y los
recuerdos se muestran ante mí a pleno pulmón.
Viene rebelde, arrogante, con dedos largos y
afilados. Seductor. Se cuela en mis sueños
para dejar la huella de su melancolía, y… otra vez las noches son más noches entre los
recuerdos.
Implantando
su ley. Con sus noches largas y sus días grises. Su añoranza se clava en mi
pecho como flecha afilada.
Hiriendo mi corazón una vez más;
lanzando su dardo en la diana de la nostalgia, ésta, baila un vals en mi honor… caigo rendida a sus pies, cual víctima de un
sacrificio de un ritual maléfico…
Me
balanceo en su nostalgia… busco refugió en sus brazos y me dejo arrastrar por
el dolor de la ausencia. Me adentro en su mansión y abro la puerta de mis recuerdos. Me entrego
a ellos. Me abrazó en sus cálidos brazos
para poblar de palabras el silencio cruel que me ahoga.
Mi
ayer renace en un ahora, nítido,
preciso, jugoso e infinito.
Los momentos acarician mi frente. Sobrevuelan
placidos a través de mi cielo gris. Momentos que busca los rayos de sol, más dócil, más brillante. Un sol sin ausencias que me hieran.
Y
sin poder esquivarlo vuelve ese día…aquella esa mañana… Aquella
locura. Destrozando todo vestigio de luz,
resistiendo al paso de los años, sobre un ayer imperecedero. Me siento en sus peldaños nostálgicos. Me
acuno en su voz aterciopelada. Anhelo su mirada dulce y me pierdo en el oasis
del más allá… Esperando que mis escuálidos sueños; de nada., se tornen en vida. Una vida, que se ha quedado en un leve
suspiro. En recuerdos infinitos. En un soplo de nostalgia, en la sombra larga y sutil de una melancolía.
Otoño
es el abrigo de mi tristeza, es un
sentimiento que se filtra por l as grietas del alma; es
una neblina dulce y cálida que me
embriaga al compás de los acordes
de mi ayer. Es, vivir…para volver a morir…
Es
un suspiro eterno, es señal de añoranza y recuerdos. Preludio de una noche a sin sueños.
Quizás solo soy un títere del destino, o un verso rasgado al viento. Quizás solo soy un penitente más de tu gris…otoño. Otoño que me dejo malherido por su perdida y con un eterno estrujar de recuerdos…
Sigue
adelante otoño instalando tus días ocres…yo seguiré despertando con lágrimas en
los ojos…

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