Cerró los ojos con fuerza. Trató de obligarse
a dormir o a despertar. Quiso terminar con aquella desubicación de sí misma. No lo consiguió.
Su cuerpo buscó amainar
su alma. Se encerró en la celda de su
yo ausente…de la mirada implacable de la
vida y se olvidó del tiempo.
El tiempo ha pasado, pero ella sigue en su propia
cárcel. Sincronizada de horas.
Esperando que el sueño o la vigilia la convenzan, de que forma parte de del mundo. Le consuela saber que
eso que llamamos tiempo, traspase la línea de su hándicap, para poder alcanzar
el futuro… sólo le basta con esperar.

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