María ésta callada,
triste e inmersa en su mundo gris. Los chicos de su edad juegan, se dicen cosas y ríen. Ella
permanecía inmóvil observando y apurando el tiempo. Cierra los ojos. No quiere verlos, pero les
escucha, es inevitable. Siente que se le ha entumecido la pierna y se levanta.
Pronto sonara el timbre y todos entraran corriendo y cada vez le cuesta más
caminar. Los primeros días pensó que todo era un espejismo. Ahora estaba segura
de que cuando la empujaron lo hicieron
intencionalmente.

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