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domingo, 14 de junio de 2015

LA CASA ABANDONADA.

Apareció insultante. Respirando a pleno pulmón. Infectando el cielo de rayos y truenos.  Un aguacero  maléfico   descargó  su ira y su paseo se convirtió en el mismísimo  infierno.  Corrió hasta la  casa abandonada. Un rayo cayó fulminante haciendo temblar la tierra. Empujó la puerta. Su chirrido sonó como un grito de auxilio. En su interior, los fantasmas se regocijaban a placer. Parecía una reina destrona. El olvido y la nada eran los dueños absolutos del lugar.  Reconoció el olor del  abandono, la soledad y  del  vacío. Aquel mismo olor que desde hacía tanto tiempo, también habitaba  dentro de su interior.

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