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jueves, 16 de octubre de 2014

¡¡¡ CARA O CRUZ!!!!




La vida en pareja es un gran puzle que  hay que ir componiendo  día a día…..Nadie cree que sea un camino de rosas… ni tan sencillo como deslizarse por un tobogán. Aunque también  es cierto, que todos deseamos caminar a sabiendas de que, a veces ese camino pueda transformarse en una gran autopista suicida.
La vida en pareja es una construcción permanente de; de miradas, de besos, de silencios elocuentes, de complicidad, de amaneceres eternos, de mágicas puestas de sol, de sábanas cálidas, de mantas apasionadas, de almohada con sabor a poesías, de palabras secretas, de risas, de helados, de vino,  de tostadas, de música, de sueños, de juegos…cada instante es una pieza, que regenera savia fresca a la relación.  Una savia que renueva y nos aporta la energía suficiente para luchar contra las adversidades, que encontramos en ese ancho camino en pareja. Es el néctar  que mana de las cosas que juntos compartimos. A veces, muy a pesar nuestro, ese camino se torna en una encrucijada. que nos pone al borde de un precipicio.  En toda relación hay goteras... éstas, se subsanan con las piezas del diálogo y el perdón.  Pero también puede llegar un aguacero glacial.

Cuando este llega, si el puzle no ésta bien encajado, las piezas fundamentales caen y se fragmentan. Es cuando ese camino se convierte en una autopista resbaladiza, llena de sinsabores y dolor. El desamor, es una posibilidad que siempre  va de la mano del todo poderoso señor AMOR.  Ante el miedo a perder ese horizonte, tan nuestro, tan deseado y tan amado, comenzamos a  deambular ciegos y sordos, bajo una lluvia torrencial, gélida y tóxica. Sumidos en el desconcierto, recurrimos a abrir el paraguas del “ya pasará” sin darnos cuenta que nuestros pies están encharcados, helados y cansados. Intentamos recomponer las piezas caídas, pero ya no encajan. Resistimos como Titanes, como gladiadores en la arena.  Pero el aguacero sigue cayendo inmisericorde, nos cala los huesos y nos empapa el alma. Nos sentimos débiles, incapaces de pensar, que tras de ese nubarrón, el sol volverá a brillar y  que sus rayos secaran nuestros pies mojados, nos acariciará el rostro y dará paso a  otra oportunidad, que nos espera generosa en algún recodo de ese camino ya seco, y despejado de nubes, para  descubrir  nuevos sueños, bajo ese cielo despejado de nubes negras. Sueños que esperan  sedientos y ávidos para caminar junto a nosotros, y volver a caminar con dirección…. A comenzar de nuevo…  

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