Te
imagino descalzo e impoluto
con un
pincel en las manos,
mirando
al gran lienzo de la existencia,
ávido
por plasmar sobre ella,
tu última
obra de arte, tu último soplo de aliento.
Para dejar
tú huella en el rostro de la vida,
como
reflejo de tu alma desnuda.
Dos
cuerpos entrelazados…
En una
batalla intrépida…dos corazones
sedientos…
Y yo…aquí...
expectante, anhelando
que tu
pintura se haga realidad.

No hay comentarios:
Publicar un comentario