! APARENTEMENTE!
Y nunca le recordaba lo que no
se debía contar, pero…estaba aquella mirada, gélida, insensible, acusadora. Siempre
presente entre los dos, como un muro infranqueable. Aquella mirada inquietante que solo podía
desterrar en la soledad de su dormitorio.
Allí, la culpa desaparecía. Allí, podía
abrir las puertas de su libertad, desplegar alas, como la más bella de las mariposas.
Soltar las amarras de su secreto a voces. Allí, la almohada enjugaba sus lágrimas y el silencio se
poblaba de un mañana menos angustioso. Allí, un día más lograba vencer las
ganas de volver a ser solo una crisálida
quizás mañana… quizás…
!SUEÑO TÓXICO!
Me tomé el último sorbo de té.
Su sabor amargo inundo por completo mi
paladar. El crepúsculo aulló descarado
sobre la ventana. Apagué el televisor. Con pasos inseguros me dirigí a la
habitación. Torpemente me metí en la cama.
La bofetada de la realidad me dio la bienvenida de buenas noches. Mi ya maltrecho insomnio invocó a Morfeo, éste, corrió solicito a mi llamada. Me inyectó su dulce veneno. Sentí su acción correr veloz por
entre mis neuronas abatidas. Me entregué sin pudor. No reconocí su olor. Más tarde quise despertar pero ...no pude.
¡ MICROSEGUNDO!
Mientras su padre cerraba la
tapa del contenedor, ella se tragó las náuseas
de la impotencia. Ante la escena, quiso llorar, pero no pudo. Quiso
correr, pero se quedó inmóvil. Sólo suspiró.
Un suspiro que penetró las
profundidades de un encapotado cielo. El cielo miró y nada dijo. La noche
seria, taciturna y muy canalla,
abrió su amplio abanico de
miserias. Febriles sombras bailaban fantasmagóricas. Padre e hija se dejaron acariciar por la
escurridiza suerte hasta más ver y caminaron en dirección a la supervivencia.
Tras ellos, el viento silbó o ¿tal vez
gimió? O ¿quizás no fue el viento?
No hay comentarios:
Publicar un comentario