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sábado, 9 de noviembre de 2013



! APARENTEMENTE!

Y nunca le recordaba lo que no se debía contar, pero…estaba aquella mirada,  gélida, insensible, acusadora. Siempre presente entre los dos, como un muro infranqueable.  Aquella mirada inquietante que solo podía desterrar  en la soledad de su dormitorio. Allí,  la culpa desaparecía. Allí, podía abrir las puertas de su libertad, desplegar  alas, como la más bella de las mariposas. Soltar las amarras de su secreto a voces. Allí, la almohada  enjugaba sus lágrimas y el silencio se poblaba de un mañana menos angustioso. Allí, un día más lograba vencer las ganas de volver a ser solo una crisálida   quizás mañana… quizás…










 !SUEÑO TÓXICO!  
 Me tomé el último sorbo de té. Su sabor amargo inundo  por completo mi paladar.  El crepúsculo aulló descarado sobre la ventana. Apagué el televisor. Con pasos inseguros me dirigí a la habitación. Torpemente me metí en la cama.  La bofetada de la realidad me dio la bienvenida de buenas noches.  Mi ya maltrecho insomnio invocó a  Morfeo, éste, corrió solicito  a mi llamada.  Me inyectó su  dulce veneno. Sentí su acción correr veloz por entre mis neuronas abatidas. Me entregué sin pudor. No reconocí su olor. Más tarde quise despertar pero ...no pude.







¡ MICROSEGUNDO!
Mientras su padre cerraba la tapa del contenedor, ella se tragó las náuseas  de la impotencia. Ante la escena, quiso llorar, pero no pudo. Quiso correr, pero se quedó inmóvil. Sólo suspiró.  Un suspiro que penetró  las profundidades de un encapotado cielo. El cielo miró y nada dijo.  La noche  seria, taciturna y muy canalla,  abrió su amplio  abanico de miserias. Febriles sombras bailaban fantasmagóricas.  Padre e hija se dejaron acariciar por la escurridiza suerte hasta más ver y caminaron en dirección a la supervivencia. Tras ellos, el viento silbó o  ¿tal vez gimió?  O ¿quizás no fue el viento?  

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