Tras
el quicio de una puerta
Una
anciana suspiraba
Esperando
ver al Cristo
Que
en procesión caminaba.
Por
su rostro ya marchito
Una
lágrima rodaba
Al
escuchar que a lo lejos
La
música se acercaba.
Ya
siente a la emoción
Subirle
por la garganta
Ya
le tiemblan las manos
Y
los recuerdos la abrazan.
¡Ya
llega a su puerta!
Ya
la inundan las lágrimas
Al
ver al Cristo bendito
Parado frente a su casa.
La
anciana se santigua
Y
cae arrodillada
Ante
su Cristo bendito
Que
la mira y que la abraza
El
Cristo coge un clavel
Lo
besa… y se lo da a la anciana.
La
anciana lo recoge
Con
sus manos arrugadas
Se
lo lleva al corazón
Con
gratitud y esperanza
Ya
ha pasado el Cristo
La
anciana se levanta
Y
como una joven doncella
Se
retira a su morada
Y
muy bajito le pide
Que
venga pronto la parca
Para
estar allí a su lado
Y
allá… con les que le faltan
Mientras
tanto cada año
Con
más años a la espalda
Y
con su fe en él, intacta
Lo seguirá viendo pasar
En
procesión ante su casa.

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