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lunes, 4 de mayo de 2015

¡¡LA ROSA SACRIFICADA!!




Observé como una hermosa rosa despertaba a la vida. Como una bella damisela se dejaba acariciar por los rayos del sol. Entusiasta, esparcía su aroma por todo el jardín. Era bella como una virgen. La joven doncella  intuyó mi  deseo de poseerla. Sabía que su vida sería corta, apenas un suspiro. Yo ignoro su mirada inocente, y sin pensarlo… la corto en sacrificio.  Un dedo empieza a sangrarme. Me lo llevo a la boca para aliviar el pinchazo. Me sorprendo; su sabor  es...a utopía  La acarició suavemente, y  con la sensación de haber cometido un crimen me voy en busca de mi otro mundo…como todos los días…
Desde hace tiempo correr se ha convertido en una necesidad. El contacto de la suave rosa en mi mano me recuerda la belleza de la vida. En ese estado de quietud  le doy paso a mis fantasías, ellas me ayudan a evadirme de la realidad de mi presente…
 Me monto a lomos de mis quimeras y voy en busca de la lámpara maravillosa.  Ella me ayudará a que mis sueños se cumplan.  La veo. La cojo ansiosa.   La froto con fuerza…pero el duende no aparece. Éste, cansado de conceder tantos deseos, ha languidecido decepcionado  de que todos pidan los mismo; poder y ambición. Voy al país de las maravillas allí, la malvada reina sigue tan malvada como siempre. No es lo que busco. Decido ir al país de los dragones, cuyas leyendas han sido sembradas a través de la historia y el tiempo. Quiero vencer al dragón de la sabiduría. Veo que es una misión imposible. Éste, sigue bramando y escupiendo fuego por la boca. Busco un bosque  encantado donde algún dios compasivo pueda  concederme lo que quiero. Sobre un columpio hecho de guirnaldas, las hadas se mecen radiantes. Miles de  estrellas vestidas de plata adornan la gran bóveda celeste. Una luna blanca toca el arpa. Todas me sonríen e intuyo que al fin mis anhelos pueden ser complacidos...
De pronto los ladridos de un perro cortan mis fantasías a bocajarro. Amo a los animales, pero en este momento lo maldigo sin compasión. De repente me siento muy cansada.  Un sudor  frío perla mi frente. Unos metros más allá…mi altar…mi secreto… mi oasis…
El lugar está rodeada de rocas gigantes. Estás, se alzan majestuosas mirando  impasibles pasar el tiempo y las historias. Parecen gárgolas  esperando a que el crepúsculo devoré a la escasa luz de la tarde, para cobrar vida, y  bailar bajo la luz de la luna.
Beso a  la flor con cariño. La coloco encima  del nombre tallado en la piedra.  Dejo caer una lágrima…dejo morir a la utopía y como un ave triste y solitaria emprendo el camino de vuelta a mi otro mundo… quizás mañana logre encontrar  el país donde los sueños se hacen realidad… 

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