Saboreé mi
fantasía, mientras caminaba bajo la tarde tan revuelta como mi corazón. De repente una nube de polvo me envolvió y castigó a la tierra con fuerza,
ésta, se alzó como una serpiente siseando al cielo.
Frente a mí, el Viento Norte se enaltecía poderoso.
Tenía una mueca de contrariedad. Sus
alas vaporosas ondeaban en todas direcciones. Sus crines plateadas brillaban
esplendorosas. Al verme, su gesto
se tornó más apacible y me regalo una suave brisa que
alborotó mi cabello.
Contorneándose me susurró al oído: -¿Qué deseas?
-quiero que me lleves a cabalgar sobre tu grupa-
¿Para qué? Dijo en un soplido melódico,
-Busco un lugar cerca de las estrellas- contesté.
-¿Por qué tan lejos? Me contestó.
¡Allí no existe
el tiempo ni el espacio-.
Él, con voz potente habló:
-Yo soplo en todas
direcciones, mi vista alcanza
hasta los confines de la tierra y
en mis bolsillos transporto miles de secretos.-
Mientras yo esperaba expectante, él comenzó a jugar
otra vez con mi pelo. Al Viento Norte
sentirse deseado le producía un cosquilleo muy agradable. Sus ojos brillaban de
excitación, como respuesta, me ofreció su
grupa esponjosa. Lentamente subí a ella. Sentí que flotaba en medio del universo, sobre una inmensa pompa de jabón.
El Viento orgulloso
de su hazaña, comenzó a silbar una canción de cuna. Me recosté sobre sus pliegos de ternura
embriagada por sus sonidos aterciopelados. .. Allí, sobre sus cálidas alas, arrullé mis sueños en mares cristalinos y rescaté cielos solitarios que esperaban ser
habitados.
Dos nubes chocaron
produciendo un gran estruendo e
iluminando la gran bóveda. El viento
sopló enfadado y las desplazó hacia otros parajes.
La noche aullaba por hacerse presente y el Viento Norte empujó suavemente a la puesta de sol, hasta dejarla
caer en brazos de la montaña, que esperaba enamorada, mientras que yo…
hacía realidad mis sueños…
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