Eva, caminaba acompañada de sus pensamientos.
Hacía fresco, el olor a primavera hirió
su corazón……una vez más.
Creía que había llegado el
momento de escalar aquella escalera empinada que, ahora era su vida. Hacía tiempo que
se encontraba a ras del suelo. Un suelo salpicado de angustia, de llanto
y soledad.
Pensaba que, si subía, allí
arriba la vida aún la esperaba, que, allí, arriba los silencios se poblarían de
palabras pronunciadas, que allí, arriba los sueños…los sueños podrían vivirse
Estaba
segura, qué, allí, arriba la utopía se vestía de seda, qué, allí, arriba los
recuerdos cobraban vida, qué, allí, arriba las efímeras presencias se harían presentes a través del
viento y de qué, allí, arriba infinitas
melodías impregnarían a la hermosa puesta de sol.

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