Las
nubes corrían vestidas de recuerdos, quizás huyendo de aquel rancio momento. Un ciprés erguido desafiaba al tiempo y pasivo
se dejaba preñar por una nueva historia. Mi historia.
Altanero
miraba al cielo intentando esquivar las remembranzas que vagabundas,
deambulaban en la estación de mi inevitable silencio. Historia envuelta en briznas de tardes y que
envueltas en el calor de las caricias, de quizás otro tiempo, buscaban cabalgar
a lomos del espacio. Historia con alma… alma que bailaba en el solsticio de mi pena. Historia con voz…voz quebrada, que llenaba mis ojos de lágrimas de
cristal y… que quedaban impregnadas en
el viento de mi melancolía. Un viento que suspiraba poesía en el brocal de
otro tiempo. Tiempo efímero. Tiempo de hadas y versos rotos, que se unían… al constante grito del infinito; Mi propio infinito.

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