¿Podrá ningún guardián impedirte que escribas tus billetes de sueños y amor eterno? Éste es nuestro rincón del desvarío para anotar todo lo que queremos recordar y compartir,integra literatura, arte, mitos, sociedad...Dejemos plasmadas nuestras sensaciones del día a día en este espacio. "un libro es el arte de no callar que nos lleva hacia la antesala del silencio"
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domingo, 5 de marzo de 2017
EL CANDIL
La lánguida llama lamía las
paredes. Sentados, Lucia y Ernesto mantenía la rutina entre las manos. Él,
intentando salvar algún que otro recuerdo
que se le escurría por el océano de su mente. Ella, haciendo grandes esfuerzos
por mantener alejada las ganas de seguir
adormilada. Sus estómagos antes controlados, ahora, eran alacenas de puertas
abiertas. La señal de que el tiempo avanzaba; la llama. Cuando está, estaba a
punto de extinguirse, Lucia se levantaba
e iba a la cocina a preparar la cena. Una lata de sardina y un poco de queso.
Mientras que Ernesto seguía divagando entre algunos recuerdos que
había conseguido rescatar; Lucia ponía las viandas encima de la mesa con
torpeza. Al verla Ernesto, bloqueó los recuerdos para después. Carraspeó para rellenar el silencio. Sacó la
navaja y cortó un poco de queso. Lucia mojó pan en el aceite de las sardinas. Entre ellos, las
palabras ausentes, la alegría olvidada;
La pesadumbre y la llama moribunda; su
compañía. El suave temblor de está, a punto de agonizar; un lujo para aquel silencio.
La llama moría y junto a ella un día más en la vida de aquellos ancianos anclados en el pasado.
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