Mi piel huérfana, aún se ahoga en la
apatía del tiempo, y en las incansables noches de los recuerdos.
Una vigilia constante de sueños imposibles, se pasean inquietos por mis
pensamientos, buscando un resquicio de magia por donde poder saborearte.
Las noches envueltas en ráfagas de luces,
descansan en el fragor de tus caricias.
Caricias que placidas, sobrevuelan
sobre tu insalvable ausencia, escondidas entre visillos de lágrimas amargas, que empapan la almohada y demandan la
ternura de tus brazos que bostezan
tu marcha.
Noches clausuradas en versos que reclaman tu
presencia ausente;
Noches incandescentes, que resisten
imperecederas e inquebrantables
ante tu amor eterno, y que buscan refugio en la utopía del tiempo.
Tiempo que cabalga…por entre las horas
desordenadas y monótonas del declive de mi vida.

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